Desde que el 9 de Enero de 2011 TVE emitiera el documental “Comprar, tirar, comprar” en el que se aborda la denominada “Obsolescencia programada”, se ha abierto un intenso debate  en internet. A través de diferentes blogs se apuntan las consecuencias para el consumidor, se cuestiona  la complicidad de esta forma de entender la producción y el consumo con el sistema financiero neoliberal actual o, más importante aún, de los residuos que este modelo de mercado supone al convertir países del Tercer Mundo en vertederos internacionales.

Pongámonos primero en situación. La obsolescencia programada consiste en provocar una caducidad anticipada de los productos para obligar al usuario a renovar y consumir constantemente. Las técnicas utilizadas por los proveedores de estos productos provienen  de la psicología y el marketing. El mensaje que transmiten al usuario es claro: su producto ha quedado desfasado y hay que renovarlo. De este modo, nos encontramos con la fabricación de productos de corta vida. Aquí os dejo el vídeo de 50 minutos del documental, os lo recomiendo.

“Comprar, tirar, comprar” muestra los sistemas que, desde prácticamente el Crack del 29, se han utilizado para alimentar una sociedad de consumo en la que resulta determinante la poca durabilidad de los productos para mantener su flujo de consumo. Este carácter desechable y consumo permanente es el que permite que las fábricas sigan produciendo y se aseguren los puestos de trabajo de millones de personas, según los partidarios de la obsolescencia programada. Pero la polémica está servida: en la red se habla de impresoras que tienen integrado un chip que contabiliza las impresiones y que al alcanzar un número determinado de las mismas, dejan de funcionar; de la misma manera se sostiene que la bombilla fue el primer producto en verse afectado por la obsolescencia programada, acortando su vida de 2500 a 1000 horas de funcionamiento. Este tipo de informaciones desatan la indignación de los consumidores y apunta al grado de manipulación e  impunidad con que las grandes empresas transnacionales operan en nuestros días.

Pero existe además una consecuencia de graves repercusiones  sobre la sostenibilidad de nuestro planeta en este sistema de “comprar, tirar y comprar”: la generación y gestión de residuos. En efecto, la obsolescencia programada estimula la producción y consumo descontrolados, de manera que, en medio del frenesí tecnológico, nuestros equipos obsoletos pasan a engrosar los vertederos a un ritmo cada vez más acelerado. Hoy en día, existen ya vertederos internacionales en países como China, Nigeria, India o Ghana (que aparece también en el documental) , pues son paises del Sur los que acaban por albergar los residuos electrónicos del Norte. Estamos hablando de cifras cercanas a los 40 millones de toneladas de residuos en 2010 sin ningún tipo de control ni tratamiento para su correcta eliminación.

Según el Convenio de Basilea se prohíbe la utilización de estos países como vertederos, los países desarrollados utilizan la excusa del reciclaje, etiquetando estos productos obsoletos, como productos reutilizables, cosa que es mentira, puesto que llegan inutilizables y son desechados en montañas de basura electrónica, cauces de rios de desechos digitales.

Ya no hablamos solo del impacto visual y ambiental en los vertederos, también existe un riesgo de salud para los habitantes de estos, ya que en muchas ocasiones tanto niños como adultos que viven de la basura electrónica, queman estos productos para extraer el hierro del interior y poder venderlo, y estos materiales que queman contienen productos químicos de altos niveles tóxicos y muy perjudiciales para la salud, como són:

1. Plomo en tubos de rayo catódico y soldadura (Monitores CRT, plomo en el cristal, soldaduras)

2. Arsénico en tubos de rayo catódico más antiguos (Televisores antiguos)

3. Trióxido de antimonio como retardante de fuego (Baterías, recubrimiento de cables)

4. Retardantes de flama polibromados en las cubiertas, cables y tableros de circuitos

5. Selenio en los tableros de circuitos como rectificador de suministro de energía

6. Cadmio en tableros de circuitos y semiconductores

7. Cromo en el acero como anticorrosivo

8. Cobalto en el acero para estructura y magnetividad

9. Mercurio en interruptores y cubiertas

Al quemar estos materiales los gases toxicos que producen pueden derivar en infinidad de problemas de salud: Erupciones cutáneas, problemas respiratorios, daños al sistema nervioso, riñones y un largo etc de consecuencias fatales para el hombre, no hablemos de los niños.

Más información sobre estos materiales y sus efectos

El aumento del consumo indiscriminado de materias primas y la generación de residuos es exponencial, pensando en aumentos del 400 y 500 por cien en 2020. El planteamiento de una sociedad y un consumo sostenible sigue siendo tema tabú debido a la excusa de los partidarios de la obsolescencia programada, que mantienen la idea de que crear un producto duradero provocaría el cierre de empresas y el aumento del paro, es decir el mundo se acabaría, pero los detractores de este sistema opinan que si mantenemos estos crecimientos de residuos y consumo el mundo se acabará mucho antes.

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